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Julio Sin Plástico: Cómo Empezar a Reducir el Plástico en Casa Este Verano

Julio es el mes del calor, de la playa, de las terrazas... y también del momento en el que más plástico entra en nuestra casa sin que casi nos demos cuenta. Las bolsas de la compra, los envases del súper, las botellas de agua, los botes de crema solar, los cubiertos desechables de la barbacoa. El verano, sin querer, es una máquina de generar plástico. Y la mayoría de ese plástico no se recicla, aunque lo tiremos al contenedor amarillo con toda la buena intención del mundo.

Pero esto no va de hacerlo todo perfecto ni de convertirte en activista de la noche a la mañana. Va de empezar. De hacer un par de cambios este mes que dentro de un año te parezcan lo más normal del mundo. Por eso en Alma Eko hemos decidido que julio es nuestro mes sin plástico, y queremos que lo sea también el tuyo.

El plástico que no ves (y que entra en tu casa cada semana)

Hay plásticos obvios, esos que ya casi todo el mundo intenta evitar: la bolsa de plástico del súper, la botella de agua de un solo uso. Pero luego están los que pasan desapercibidos, y esos son los que más cuesta eliminar porque ni siquiera sabemos que están ahí.

Las bolsitas de té: muchas marcas usan una fina capa de plástico para sellar la bolsita y que no se deshaga en el agua caliente. Sí, ese té "natural" que te tomas cada mañana.

Los estropajos de cocina: el típico estropajo verde y amarillo está hecho de plástico. Cada vez que lo usas, suelta microplásticos que van directamente al agua y a la cadena alimentaria.

Las toallitas húmedas: aunque la etiqueta diga "biodegradable", la mayoría contiene fibras sintéticas que tardan décadas en descomponerse.

Los chicles: la base de la mayoría de chicles es plástico sintético (goma base de polímeros). No hay mucho que añadir.

Las cápsulas de café: monodosis de plástico o aluminio, una cada mañana, todos los días. El número al año da vértigo.

La buena noticia, como siempre, es que para cada uno de estos hay una alternativa que funciona igual de bien o mejor.

Por dónde empezar sin agobiarte

El error más común al intentar reducir el plástico es querer cambiarlo todo a la vez. Vacías el baño, la cocina y el cuarto de limpieza de un tirón, compras veinte productos nuevos y a la semana estás agotada y has gastado más dinero del que pensabas. No funciona así.

La forma que mejor funciona, la que de verdad genera hábito, es la del cambio progresivo. Cuando se te acabe un producto, lo sustituyes por una alternativa sin plástico. Sin prisas, sin tirar nada que todavía sirva, sin sentirte culpable por los botes que todavía tienes en la estantería.

Estas son las sustituciones más fáciles para empezar:

En el baño: el champú sólido es el cambio más popular, y con razón. Un bloque pequeño equivale a dos o tres botes de champú líquido, no ocupa espacio, no gotea en la maleta y deja el pelo igual de bien una vez que la piel se adapta (la primera semana puede que notes el pelo distinto, es normal).

En la cocina: cambia el estropajo de plástico por uno de luffa o fibra natural. Dura igual, limpia igual y cuando se acaba va al compost, no a la basura.

En la limpieza: productos como el ácido cítrico en polvo o el bicarbonato vienen en bolsas de papel y sustituyen a varios limpiadores en spray de plástico. Con un par de botes reutilizables y estos básicos tienes cubierta casi toda la limpieza del hogar.

En el cuerpo: el jabón en pastilla en lugar del gel de ducha. Cero plástico, dura el doble y hay opciones para todo tipo de piel.

Cinco productos para empezar si no sabes por dónde

Si quieres ir directo al grano, estos son los cambios con más impacto y menos esfuerzo:

El estropajo de luffa natural para sustituir al de plástico de cocina.

Los envoltorios de cera de abeja para sustituir el film transparente y el papel de aluminio en la nevera.

El champú sólido para dejar atrás el bote de plástico del baño.

Los cepillos de cocina con mango de madera para fregar sin plástico.

El jabón natural en pastilla para el baño y la ducha.

Ninguno de estos cambios requiere aprender nada nuevo. Son productos que se usan exactamente igual que sus versiones de plástico, solo que sin el plástico.

El verano es el mejor momento para empezar

Puede parecer contradictorio, porque el verano es cuando más plástico usamos. Pero también es cuando tenemos más tiempo para pensar, para hacer las cosas con calma y para probar cosas nuevas sin la presión de la rutina de la semana.

Es el momento de revisar qué tienes en casa, hacer una lista de lo que se va acabando y decidir qué sustituyes primero. No tienes que ser perfecta, no tienes que hacerlo todo a la vez y no tienes que gastarte una fortuna.

Un cambio al mes es suficiente para que, dentro de un año, tu casa tenga mucho menos plástico del que tiene ahora. Y eso, sumado a los cambios de miles de personas que piensan igual que tú, sí marca una diferencia real.

Sobre Alma Eko

En Alma Eko llevamos años ayudando a personas como tú a hacer esa transición, paso a paso y sin agobios. Este julio hemos preparado el Gran Pack Sin Plástico (valorado en 170€) con todo lo que necesitas para empezar: colonia natural, desodorante, protector solar mineral, envoltorios de cera, básicos de cocina y cepillos de madera. Sorteamos el pack entre todas las personas que se apunten a nuestra lista este mes. Entra en almaeko.com y no te lo pierdas.

Preguntas frecuentes sobre cómo reducir el plástico en casa

1. ¿Por dónde es mejor empezar si nunca he intentado reducir el plástico?

Por el baño, porque es donde más plástico se acumula y donde los cambios son más sencillos. El champú sólido y el jabón en pastilla son las dos sustituciones más fáciles y con más impacto inmediato.

2. ¿Los productos sin plástico son más caros?

Al principio puede parecerlo porque el precio unitario es más alto. Pero la mayoría duran mucho más que sus versiones convencionales: un champú sólido equivale a dos o tres botes de champú líquido, y un estropajo de luffa dura tanto como varios estropajos de plástico. A largo plazo, suelen salir igual o más baratos.

3. ¿Qué hago con los productos de plástico que todavía tengo en casa?

Úsalos hasta que se acaben, no los tires. Tirar un producto que todavía sirve para comprar uno nuevo y "sostenible" no es sostenible. La transición tiene más sentido cuando se hace de forma gradual, sustituyendo cada producto cuando se termina.

4. ¿Los envoltorios de cera de abeja funcionan igual que el film transparente?

Para la mayoría de usos, sí: cubrir un bol, envolver media fruta, guardar queso o pan. No son aptos para carnes crudas ni para meterlos en el microondas, pero para el uso diario en la nevera cubren perfectamente lo que haría el film de plástico.

5. ¿El estropajo de luffa limpia igual que el de plástico?

Sí, y para muchos usos limpia mejor porque tiene más textura. Se recomienda dejarlo secar bien entre usos para que dure más, y cuando ya esté muy usado puedes tirarlo al compost en lugar de a la basura, que es la gran diferencia con el de plástico.

6. ¿Cuánto tiempo se tarda en notar la diferencia al cambiar a champú sólido?

La primera semana puede que el pelo se sienta diferente mientras se adapta al nuevo producto, sobre todo si venías usando champús con muchas siliconas. A partir de la segunda o tercera semana la mayoría de personas notan el pelo igual o mejor que antes, y se acostumbran rápido a la comodidad del formato sólido.

Si quieres ver todos los productos sin plástico que tenemos disponibles en Alma Eko, échale un vistazo a almaeko.com

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